Por: Carlos Añón. Departamento Fiscal de GB Consultores.

Como cada fin de año, nos aproximamos a fechas señaladas, días para juntarse con familiares, amigos… y para, entre otros, revisar el cumplimiento de ciertos requisitos que nos pueden evitar más de un “susto” a efectos impositivos.

Uno de los tributos más relevantes en la actualidad es el Impuesto sobre el Patrimonio (IP) sobre el que conviene hacer una revisión anual. Un tributo muy actual y que está en boca de todos por la creación de su “análogo”, el Impuesto temporal de Solidaridad de las Grandes Fortunas.

En resumen, el IP grava el valor del patrimonio neto del sujeto pasivo, lo que incluye, entre otros, el valor de las participaciones en empresas que sean propiedad de cada sujeto pasivo.

Pese a lo anterior, el valor de estas participaciones puede quedar exento, de forma total o parcial, en caso de cumplirse ciertos requisitos.

No entrando a analizar todos estos requisitos al detalle, nos detendremos en los dos siguientes:

  • La participación ostentada debe ser de no menos de un 5% si la participación es individual o de no menos de un 20% si es conjunta con más miembros de su unidad familiar.
  • El sujeto pasivo debe ejercer labores de dirección y percibir una remuneración que represente más del 50 por 100 de la totalidad de los rendimientos empresariales, profesionales y de trabajo personal

Así, relacionando ambos requisitos, la norma establece que:

“Cuando la participación en la entidad sea conjunta con alguna o algunas personas a las que se refiere la letra anterior, las funciones de dirección y las remuneraciones derivadas de la misma deberán de cumplirse al menos en una de las personas del grupo de parentesco, sin perjuicio de que todas ellas tengan derecho a la exención”

Pues bien, en septiembre de este año 2023 una consulta de la Dirección General de Tributos (DGT) nos recuerda que, en el caso de que la participación sea individual, no pueden el resto de los miembros del grupo familiar cumplir con el requisito de ejercer labores de dirección; debe ser el propio sujeto pasivo quien ejerza estas funciones y cumpla el requisito.  

Lo anterior, aunque parezca un caso poco común no lo es, ya que existen multitud de empresas familiares en las que la participación es ostentada, en su totalidad, por una persona ya jubilada. Sin embargo, quien ejerce las labores de dirigir, gestionar y llevar el día a día de la sociedad son, por ejemplo, sus hijos o nietos.

Por tanto, es buen momento, de cara al cierre de ejercicio, para revisar si debe plantearse una modificación de la estructura de participaciones ostentada por una familia empresaria y, en su caso, transmitir alguna participación con el fin de cumplir con los requisitos para que las participaciones en la empresa familiar accedan a la exención en el Impuesto sobre Patrimonio.


Foto de Andrea Piacquadio (Pexel)
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