Pablo Pastor. Responsable área Fiscal GB Consultores
La paciencia del tejido empresarial y del sector tecnológico tiene un límite, pero la Administración parece ignorarlo. La Agencia Tributaria ha informado que vuelve a aplazar la entrada en vigor del Reglamento VERIFACTU, retrasando el calendario obligatorio hasta el 6 de octubre de 2028.
Esta decisión supone el segundo retraso consecutivo de una normativa que ha traído de cabeza a empresas, autónomos y, muy especialmente, a los desarrolladores informáticos. Durante el último año, se han invertido ingentes cantidades de tiempo, esfuerzo y dinero para llegar a tiempo a los plazos previstos (enero y julio de 2027). Ahora, con este cambio de última hora, esas inversiones quedan congeladas en un limbo normativo, evidenciando una preocupante falta de previsión y coordinación por parte del Ministerio.
La justificación oficial: parches sobre la marcha
La Agencia Tributaria argumenta que este aplazamiento busca «favorecer la máxima convergencia» entre VERIFACTU y la factura electrónica obligatoria para pymes y autónomos (los que facturan menos de 8 millones de euros).
En la práctica, lo que ocurre es que la Administración se ha visto obligada a alinear los calendarios a la fuerza ante la imposibilidad técnica de gestionar ambos sistemas de forma independiente, sumado a la necesidad de adaptar el marco español a las futuras directrices europeas del proyecto ViDA (facturación digital en la UE). Unificar los plazos tiene lógica sobre el papel, pero hacerlo a costa de tirar por tierra la planificación financiera y operativa de miles de negocios es inaceptable.
¿Cómo queda el panorama para tu empresa?
A pesar de este frenazo en el calendario, las reglas del juego no cambian, solo se postergan:
- Nueva fecha en el horizonte: La obligatoriedad absoluta se traslada al 6 de octubre de 2028, unificándose con los plazos de la factura electrónica.
- El trabajo realizado no se pierde, pero se congela: Los requisitos técnicos y las garantías de integridad, conservación e inalterabilidad de los registros informáticos siguen siendo exactamente los mismos. El desarrollo sirve, pero el retorno de la inversión se retrasa años.
- Más cambios técnicos en camino: Hacienda ya avisa de que aprovechará este parón para introducir modificaciones legales y reajustar ciertos aspectos técnicos del software. Es decir, el ecosistema informático tendrá que volver a modificarse en el futuro.
Desde nuestro despacho compartimos el malestar ante esta inseguridad jurídica que penaliza a los que hacen los deberes a tiempo. Seguiremos vigilando de cerca la publicación oficial en el BOE para informaros con datos definitivos.
Foto: Mº Hacienda
